Rockeras del Barrio
Malena García: detrás de la primera visita de Mägo de Oz a México
Cuando Mägo de Oz llegó por primera vez a México, Malena no estaba esperando un autógrafo: estaba trabajando para que la visita saliera adelante.
Cuando Mägo de Oz llegó por primera vez a México, en el año 2000, Malena García no los conoció desde la comodidad de una zona VIP ni esperando un autógrafo después del concierto. Los conoció desde el primer día, en el aeropuerto, porque Arturo Meneses —Misha, de Discos Misha— la invitó a trabajar durante la visita.
Malena vivía entonces en Neza, el lugar donde se había criado. Aquella invitación la colocó en medio de una experiencia que muchos fanáticos habrían considerado el trabajo más codiciado del mundo. Pero estar cerca de una banda no consistía solamente en tomarse fotografías, echar desmadre y presumir que conocías a los músicos.
Había que trabajar.
Detrás de una presentación exitosa existen personas que acompañan, orientan, coordinan y resuelven lo que el público nunca alcanza a ver. Mientras la banda se preparaba para subir al escenario, alguien tenía que estar pendiente de las necesidades del grupo, de sus movimientos y de los problemas que aparecían durante la visita. Malena formó parte de ese esfuerzo desde la llegada al aeropuerto.
Y no era cualquier visita. Mägo de Oz todavía estaba tratando de conquistar al público mexicano. Su primera experiencia en el país no fue precisamente un paseo por el bosque encantado: al principio, las cosas no salieron tan bien como esperaban.
Cuando la banda de las tocadas no se anda con cuentos
Malena recuerda especialmente la diferencia entre los músicos españoles y el ambiente de los conciertos mexicanos. En aquellos años, algunas presentaciones de rock urbano podían ponerse bastante agresivas. Había gritos, provocaciones y cosas que volaban hacia el escenario.
No era exactamente la recepción diplomática que una banda extranjera imaginaba al bajar del avión.
En una de las presentaciones, la tensión creció tanto que el personal de seguridad tuvo que intervenir para calmar a un asistente que no dejaba de lanzar insultos. Era un público difícil, intenso y poco dispuesto a regalar su aprobación.
Por eso el trabajo realizado fuera del escenario también fue importante. La banda no solamente necesitaba tocar; tenía que entender el terreno que estaba pisando. Malena conocía ese terreno porque era parte de él. Neza no era una parada exótica dentro de una gira: era su barrio.
Con el tiempo, aquella relación complicada entre Mägo de Oz y México cambió por completo. Años después, los propios integrantes terminarían describiendo al país como su segunda casa.
De España al Salón 5, visitando Xochimilco y las Pirámides de Teotihuacán
La banda regresó en 2001. Para entonces, la relación ya era distinta.
Durante su visita, varias fotografías fueron tomadas detrás del Salón 5, también en Nezahualcóyotl.
Las imágenes capturaron algo más que una relación laboral. En ellas se ve a Malena conviviendo con los integrantes con naturalidad, como alguien que ya se encontraba cómoda dentro del grupo. Una de esas imágenes incluso se convirtió en su fotografía de portada en Facebook.
Años después, Malena descubrió que varias de aquellas fotografías habían sido reproducidas en aproximadamente tres revistas. Todas ellas en publicaciones europeas y, según explica, en ciertos casos ni siquiera tenía idea que existían.
Ella misma se ríe de la situación y se describe como una “simple mortal con suerte” que apareció retratada con sus “amiguis” en revistas del otro lado del mundo.
“Solo pura amistad”
Malena conserva la amistad con algunos integrantes de Mägo de Oz después de más de veinte años. Y cuando se le pregunta cómo consiguió mantenerla, responde sin rodeos:
“Nunca tuve nada que ver con ninguno de ellos… cosas amorosas y eso. Solo pura amistad.”
También aclara que todos fueron respetuosos con ella:
“Nunca intentaron nada conmigo, ni yo con ellos.”
La precisión tiene ese tono directo, atrevido y gracioso que caracteriza toda su conversación. Porque cuando una mujer trabaja cerca de una banda de rock, nunca falta quien quiera convertir su esfuerzo en un chisme romántico.
Malena le corta las alas al rumor antes de que empiece a volar.
No hubo una novela secreta, un romance escondido ni una historia de camerino que contar. Hubo convivencia, respeto y una amistad que consiguió sobrevivir durante décadas precisamente porque nunca se confundieron las cosas.
Esa es una parte importante de su historia: Malena no necesitó convertirse en pareja de ningún músico para ocupar un lugar en sus recuerdos. Estuvo ahí por su trabajo, por su personalidad y por la amistad que construyó con ellos.
La mujer que estuvo detrás de la visita
Con frecuencia, la historia del rock se cuenta desde el escenario: quién cantó, qué canciones tocaron, cuánta gente asistió y cómo respondió el público.
Pocas veces se habla de las personas que estuvieron detrás.
Malena fue una de ellas. Una mujer criada en Neza que recibió a una banda extranjera desde el aeropuerto, trabajó durante sus primeras visitas y estuvo presente cuando Mägo de Oz todavía tenía que ganarse al público mexicano.
Las fotografías publicadas en revistas dejaron constancia de que estuvo ahí. Pero su historia no debería reducirse a aparecer al lado de músicos famosos. Lo importante es comprender por qué estaba en esas imágenes.
Estaba ahí porque trabajo.
Porque mientras otros veían un concierto, ella veía todo lo necesario para que el concierto pudiera suceder. Porque conocía el barrio, entendía a la gente y sabía que, frente a un público mexicano encendido, no bastaba con traer guitarras, violines y canciones medievales: también había que aguantar vara.
Más de veinte años después, Malena puede mirar las fotografías con humor y reconocer que vivió algo extraordinario. Ya no vive en Neza; ahora está en Texcoco. Pero fue desde su barrio y desde la parte trasera del Salón 5 donde quedó registrada una historia que cruzó el Atlántico y terminó impresa en varias revistas.
No es la historia de una fan que tuvo suerte de acercarse a una banda.
Es la historia de una rockera del barrio que estuvo trabajando cuando Mägo de Oz comenzaba a construir en México lo que después llamaría su segunda casa.
Detalles de la historia
- Nombre de la rockera homenajeada
- Malena García
- Relación con ella
- NA
- Década
- 2000
- Participación en el movimiento
- Otro
- Banda, artista o canción relacionada
- Malena García: la rockera de Neza detrás de la primera visita de Mägo de Oz a México
- ¿Por qué fue importante?
- Detrás de una presentación exitosa existen personas que acompañan, orientan, coordinan y resuelven lo que el público nunca alcanza a ver